Cada vez son más los jóvenes adictos que cometen delitos
16 Octubre 2009 | Publicado por Editor BRAHA en Destacadas
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Daniel Gallo
La relación entre el consumo de drogas y el delito aumenta cada día. Quienes tratan muy de cerca a jóvenes adictos a sustancias ilegales se muestran alarmados frente a esa realidad. Tal es el caso de los profesionales de Casa del Sur, uno de los centros más importantes para la recuperación de adicciones.
“Desde la aparición del “paco” hace pocos años, cada vez recibimos a más chicos que envían los juzgados por su vinculación con delitos violentos, bajo los efectos de la droga o en búsqueda del dinero para comprarla”, explicó el psicólogo José María Rshaid, a cargo de Casa del Sur.
Esa organización tiene 15 centros de atención en la ciudad, además de sedes en las provincias de Buenos Aires, Neuquén y San Juan, y en Montevideo. Más de 500 personas reciben allí el tratamiento para intentar superar su adicción a las drogas, en un régimen de internado para los casos más graves.
Hasta la crisis de 2001 sólo el 20 por ciento de los internos tenía una vinculación con el delito. Esa proporción fue en aumento a medida que el “paco” amplió su universo de consumidores. En los últimos años explotó la situación, tal como lo refiere Rshaid. Hoy esa proporción es exactamente la inversa: el 80% de los jóvenes adictos que se atienden están relacionados con el delito.
“También bajó el promedio de edad de las personas que son atendidas. Hace unos años estaba establecido entre los 22 y los 28 años, ahora es de 16 a 18 años. Y tenemos casos de chicos de 11 años que fueron enviados por juzgados con antecedentes de delitos violentos”, dijo Rshaid y agregó: “Al mismo tiempo, se estiró la franja de consumidores, porque aparecen personas mayores de 60 años que no habían tenido antes contacto con drogas”.
El cambio de hábitos tiene que ver con la irrupción del “paco”, producto de la instalación de laboratorios pequeños y artesanales de cocaína en asentamientos del conurbano bonaerense, que comercializan en los barrios los restos de la droga procesada en mejor nivel.
Una espiral imparable
Lejos de pensar el “paco” como una droga barata, la experiencia en las comunidades terapéuticas indica que una adicción costosa. Si bien las dosis pueden conseguirse por entre dos y cinco pesos la dosis, la acción es tan fulminante como de corta duración, por lo que el adicto aumenta su uso diario. La violencia y el delito se unen a la necesidad de consumo.
Según el análisis basado en la experiencia en Casa del Sur, luego del “paco”, los mayores problemas llegan por la combinación de psicofármacos y alcohol.
Aquellos que son derivados por la Justicia a los centros de Casa del Sur no fueron apresados por simple tenencia. No se trata de casos de órdenes judiciales de recuperación por consumo personal, sino que el cuadro que se agudiza tiene que ver con la participación de esos jóvenes en robos violentos, asaltos a mano armada y homicidios.
Fonte: Publicado en diario “La Nación”, Argentina, 4-08-09
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