Bases farmacológicas de las drogas de las adicciones

10 Octubre 2008  |  Publicado por Editor BRAHA en Cultura de las Drogas, Informaciones Interesantes, Medicina & Salud, Para los Profesionales de la Salud


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En el campo de la medicina, en sentido amplio fármaco es todo agente químico que modifica el protoplasma vivo, y la farmacología comprende el conocimiento de estos cuerpos. Las áreas básicas de la farmacología comprenden la farmacocinética y la farmacodinámica, que son sus disciplinas auxiliares. Desde un punto de vista práctico, la farmacocinética es la modificación que impone el organismo al fármaco; y la farmacodinámica, son los cambios que éste ejerce en el organismo a nivel celular o molecular (Benet, Sheiner, 1996ª, Wesson, D., 1998; Messing, R., 2000).

Farmacocinética

 

Es aquella parte de la farmacología que estudia la evolución del medicamento en el organismo en función del tiempo y de la dosis, o sea se trata desde un punto de vista dinámico cuantitativo de los fenómenos de: Liberación, del fármaco a partir de la forma de dosificación bajo la cual se administra, absorción, distribución, metabolismo o biotransformación y excreción o eliminación de los medicamentos (ladme) (Bennet y col., 1984; Greenblatt y Shader, 1985).

 

Una vez que el fármaco se ha absorbido, pasa al plasma, donde puede encontrarse en forma libre o unida a diversos biopolímeros; del plasma pasa a otros compartimentos del organismo donde puede estar libre o combinado con distintas macromoléculas.

 


Absorción

 

Para que un fármaco actúe es necesario que llegue a su sitio de acción. La sustancia se absorberá, alcanzando el espacio acuoso del organismo. La absorción describe la velocidad a la cual un fármaco abandona el sitio de administración y la medida en que lo hace.

 

A excepción de la piel y mucosas, por el resto de vías la sustancia ingresará al espacio intravascular, para ello previamente la sustancia atravesará la membrana celular, sus propiedades físicoquímicas afectarán esta absorción.

 

Aquí la condición está determinada por las características de la naturaleza lipoproteica de la membrana y, por otro lado, la liposolubilidad (capacidad de disolverse en las grasas) de la molécula que facilitará este transporte. Por ejemplo, la marihuana al igual que las benzodiazepinas es muy liposoluble, lo que hace que sus efectos sean muy rápidos a nivel central. Así, una sustancia pequeña, poco ionizada y muy liposoluble atraviesa rápidamente las membranas celulares (Brailowsky, 1995). Esto ocurre con la mayoría de anestésicos volátiles, solventes orgánicos. Es una característica esencial para un fármaco administrado por vía oral, que luego de ser absorbido por el tubo digestivo, alcance la circulación sistémica en una forma terapéutica eficaz y actúe en todo el organismo.

 

Esta afirmación seguirá algunos corolarios simples (Bochner y col., 1980): a) si un fármaco no se absorbe no actuará sistémicamente, b) si la absorción es pobre, las dosis administradas por vía oral pueden ser muy superiores a las parenterales, c) si la absorción es lenta, el efecto puede retrasarse, d) si la absorción es demasiado rápida, pueden aparecer efectos indeseables asociados a niveles plasmáticos elevados poco después de la administración y e) si la absorción es errática, los efectos clínicos pueden ser impredecibles

 

La absorción oral depende de la desintegración del fármaco, de la disolución y del paso a través de la vena porta hacia el hígado. El fármaco debe atravesar entonces las venas hepáticas para llegar a la circulación general.

 

En la administración parenteral, así denominada a las vías intravenosa, subcutánea e intramuscular, los fármacos que llegan a la circulación sistémica por cualquier vía (excluyendo la intrarterial), están sometidos a una posible eliminación por su primer paso en el pulmón antes de su distribución en el resto del organismo.

 

Existen fármacos que no atraviesan la barrera gastrointestinal con facilidad debido a su polaridad, su solubilidad o su formulación, esto deriva en un problema de absorción de fármacos. Por otro lado, otros son sometidos, luego de atravesar la membrana gastrointestinal, a un extenso metabolismo en su primera exposición por parte de enzimas existentes tanto en la pared intestinal como en el hígado, de tal modo que no se tiene la adecuada cantidad de fármaco para actuar en el organismo. Este efecto es denominado: Efecto de primer paso.

 

Para que una sustancia atraviese las membranas celulares es condición esencial que se encuentre en forma libre, es decir, que no este unida a otras moléculas. En la sangre, la albúmina es una proteína con varios lugares de unión para los fármacos, sobre los cuales una fracción del fármaco se unirá, perdiendo su efecto, ya que mientras se mantengan unidos no podrán abandonar el torrente sanguíneo, y por lo tanto no llegarán a su sitio de acción.

 

La transferencia del fármaco a través de las membranas celulares se realiza por diferentes mecanismos: difusión, transporte activo, filtración, ósmosis, etc. La diferencia de estos procesos dependerá del tamaño de la molécula de la droga, su solubilidad y la necesidad de enzima (acarreadores) presente en la membrana.

 

En cuanto a la biodisponibilidad, entendida como la facilidad con la que un fármaco se incorpora a sus sitios de acción, aquí se incluye la presentación farmacéutica en la que se ofrece el medicamento, también como la fracción de la dosis ingerida que eventualmente aparece en la circulación sistémica.

 


Distribución

 

Luego que es absorbido el fármaco y pasa a la corriente sanguínea es distribuido en los líquidos intersticiales y celulares. Los fármacos se fijan a las proteínas plasmáticas y pasan a los líquidos extracelulares y a los tejidos orgánicos en un proporción variable (Bochner, 1980).

 

En relación a la distribución del fármaco, una vez alcanzado el espacio intravascular, es necesario tomar en cuenta su volumen de distribución (Vd.), entendido como el grado en que un fármaco es captado por tejidos excluyendo al plasma.

 

Cuando el volumen de distribución (Vd.) aparente de un fármaco es muy grande, se deberá tener en cuenta la avidez de algunos tejidos por el fármaco, lo que determinará que su concentración plasmática sea muy pequeña. Por el contrario, cuando el volumen de distribución es pequeño, la mayor parte del fármaco permanece en el plasma.

 

En lo que respecta a la fijación a las proteínas, es una medida de la afinidad del fármaco que se encuentra en el plasma, por las proteínas plasmáticas y la albúmina en particular. La fracción de fármaco que en el plasma está unido a las proteínas plasmáticas se considera inerte desde un punto de vista farmacológico. En general, la porción del fármaco no unido a la proteína es disponible para la actividad farmacológica, los efectos tóxicos, el metabolismo y la excreción renal.

 

En caso de existir anormalidades en la concentración de proteínas plasmáticas como en una reducción de albúmina (hipoalbuminemia, uremia o desplazamiento competitivo por otro fármaco) se producirá una elevación en la concentración del fármaco libre.

 

La distribución de los fármacos del torrente sanguíneo al sistema nervioso central (SNC) se distingue por una fuerte restricción a su penetración en el líquido cefalorraquídeo. Las moléculas de los fármacos deben penetrar membranas y células para llegar a las neuronas u otras células “blanco” en el sistema nervioso central. El flujo de la sangre por el encéfalo constituye el único elemento limitante para que los fármacos fuertemente liposolubles penetren en el SNC.

 

Los factores que modifican la biotransformación de los fármacos son genéticos, fisiológicos y ambientales. En los genéticos, se ha establecido que el alcohol tiene un componente genético en el sentido que los hijos de los alcohólicos tienen 3 ó 4 veces más el riesgo a desarrollar el trastorno etílico (Saavedra, 1997). En los fisiológicos influyen el peso, la superficie y el volumen corporal del sujeto en cuyo organismo se disuelve la droga. Asimismo, hacen variar la velocidad de absorción, factores como la ingesta de alimentos vgr en el alcohol la tasa de absorción se reduce al 50% con ingesta alimenticia; de eliminación, los factores como la edad, el nivel de integración del sistema nervioso central (determinante en el caso de niños, cuya relación materna, en el proceso de lactancia, edad en que son más sensibles a los fármacos, ha hecho que se presenten casos en que el consumo de opiáceos, al ser la madre consumidora de heroína y darle de lactar, ha causado la muerte de su hijo a través de la leche materna, y aún, siendo usuaria asidua de barbitúricos, podría propiciar que su niño convulsione), los estados patológicos, como lesión renal, hipertiroidismo, etc.

 


Biotransformación de los fármacos (metabolismo)

 

Entendida como el conjunto de reacciones químicas en el organismo, por participación de enzimas, que facilitan la conversión de fármacos liposolubles y activos farmacológicamente a metabolitos más polares, solubles en agua e inactivos para ser excretados y disminuir su volumen de distribución. Los sistemas enzimáticos responsables de la biotransformación de los fármacos están localizados en el retículo endoplasmico liso del hígado. Aunque también pueden estar presentes en otros órganos como el riñón, el hígado, el pulmón y el epitelio. Estas reacciones químicas son clasificadas como reacciones de fase I ó de fase II.

 


Eliminación

Las vías metabólicas y excretoras utilizadas del hígado y riñón, responsables de la eliminación de productos de degradación endógena son también responsables de la eliminación de fármacos y sustancias exógenas. Los fármacos siguen el metabolismo o biotransformación a metabolitos más polares, menos liposolubles y menos activos por acción de la oxidación hepática, seguida por conjugación con sulfato ó ácido glucorónico. Los metabolitos polares son eliminados por la bilis o la orina.

 

Bases bioquímicas y neurobiológicas de las adicciones

 

Las drogas de abuso ejercen sus efectos reforzadores al actuar sobre un conjunto de regiones cerebrales, interconectadas entre sí por diversos sistemas de neurotransmisores y que se denominan sistema de recompensa, se relacionan con la satisfacción de las necesidades primarias, que a su vez se asocian con la supervivencia del individuo o sujeto (comer y beber, permiten el mantenimiento de la especie, mientras que el comportamiento sexual y de maternidad, están más relacionado por la supervivencia a largo plazo).

 

Cuando el sujeto satisface estas necesidades experimentan una sensación placentera a la que denominaremos refuerzo, consecuencia positiva que determinará que el individuo repitan su uso, estableciéndose un condicionamiento o habituación. Por el contrario, si el efecto genera una sensación desagradable o aversiva, el sujeto discontinuará su uso.

 

Estas actividades al ser procesadas por sujeto quedan registradas en áreas de la memoria (hipocampo), que a manera de “huellas” en el cerebro registran el deseo de repetir una determinada acción o ingerir una determinada sustancia (alimento o bebida).

 

Utilizando técnicas de autoestimulación intracraneal (AEIC o ICSS), en estudios con animales, éstos aprende a autoadministrarse descargas eléctricas (R) cuando éstas le generan una consecuencia positiva (Er) (Olds y Millner, 1952). Resultados obtenidos indican que las zonas donde se repetía AEIC correspondían a:

 

  • Haz prosencefálico medial
  • Area tegmental ventral (ATV)
  • Hipotálamo ventral
  • Corteza prefrontal
.Se interconectan con otras áreas cerebrales, así el haz prosencefálico medial, está formado por fibras mielinizadas que conectan el tubérculo olfatorio, banda diagonal de broca, septum y núcleo accumbens (Nac).

 

El Area del Tegmentum Ventral (ATV), se interconecta con el cortex prefrontal y proyecciones de regiones límbicas implicadas con funciones motivacionales-emocionales como la Amígdala, e Hipotálamo lateral, además de áreas como lócus coeruleus (LC) y núcleos del Rafe. Mediante vías aferentes y eferentes se conectan el hipotálamo lateral, el cortex prefrontal, la vía ATV y el Nac.

 

Respecto a este último núcleo, núcleo accumbens (NA) considerado como transformador de información entre regiones cerebrales, convierte señales recibidas del sistema límbico en acciones motivacionales a través de sus conexiones con el sistema motor extrapiramidal.

 


Sinapsis

 

Para comprender a cabalidad los efectos de las drogas a nivel del sistema nervioso central es importante identificar las estructuras básicas de la neurotransmisión cerebral: sinapsis, neurotransmisores (NT) y neurona presináptica y postsináptica.

 

Las sinapsis son conexiones entre neuronas, a través de mecanismos bioquímicos, fisiológicos y electroquímicos; cuyos componentes son: a) axón terminal de la neurona presináptica, b) unión sináptica, y c) dendrita de la neurona postsináptica (Vallejo, 1998c). Las propiedades de una sinapsis son: a) generatriz, capaz de generar estímulos, b) conducción de estímulo, porque genera y produce y c) transmisión, del impulso de una neurona a otra (bioeléctrico).

 

El neurotransmisor es una sustancia liberada sinápticamente por las neuronas en respuesta a estímulos apropiados que altera la actividad de otras neuronas y se une a su receptor específico. El objetivo es la transducción de estímulo químico a un impulso eléctrico. La transmisión química implica un mediador y un receptor. Las sustancias que intervienen en la sinapsis son los mediadores químicos: dopamina, norepinefrina, serotonina, glutamato, gaba, entre otros.

 

El neurotransmisor puede ser una catecolamina, que tiene como precursor al amino ácido tirosina, el cual se sintetiza por acción enzimática a dopamina, que se deposita en vesículas sinápticas, para luego de inciarse el fenómeno de la neurotrasnmisión (fenómenos eléctrico y químico) en este último caso se da, liberación del neurotransmisor, al espacio sináptico, actuando sobre su respectivo receptor, y facilitar pasaje de estímulo nervioso, luego del cual el neurotransmisor, retorna a la neurona a través del transportador de dopamina, para almacenarse en vesículas presinapticas, pero una porción es destruida por enzimas como Catecolortometiltransfersasa (COMT), localizada en la membrana postsinaptica y por la Monoaminaoxidasa localizada en el interior de la neurona presinaptica.

 

  • El metabolito de dopamina, es el Acido Homovanílico (HVA), que podrá ser detectado en el líquido cefaloraquídeo. De manera similar neurotransmisores como serotonina, GABA, Glutamato, se sintetizan, liberan y se metabolizan
  • En el terreno de las adicciones se han podido identificar diversos neurotransmisores vinculados a la dependencia a las diversas sustancias (NIH NIAA, 1997; Silo, 1999):
  • La dopamina es el neurotransmisor (nt) del placer, no sólo del derivado del consumo de sustancias sino también del asociado a cualquier conducta placentera “alimentación”, “sexo”, “alegría”, etc. Todas las drogas ejercen una acción estimulante en este nt.
  • La noradrenalina es el nt relacionado a los efectos neurovegetativos (ansiedad, palpitaciones, etc), vinculados tanto a efectos de la intoxicación por algunas drogas (cocaína, anfetaminas) o la abstinencia (alcohol, benzodiazepinas).
  • El gaba, es el nt Gama Amino Butírico, principal depresor del snc, vinculado con los efectos sedativos y de incoordinación motora, de las drogas en especial el alcohol y los sedantes hipnóticos.
  • El glutamato, nt excitatorio del snc, vinculado a los efectos de abstinencia de algunas sustancias como el alcohol y los sedantes hipnóticos.
  • La serotonina, es el nt que tiene diversos efectos ya sea como modulador de los efectos euforizantes del alcohol así como también responsable de los alucinógenos del tipo LSD.
La farmacodinámica ó farmacodinamia

 

Se define a ésta como el estudio de los efectos bioquímicos y fisiológicos de los fármacos y sus mecanismos de acción. Se distingue por un especial énfasis en las propiedades de los fármacos, y para ello hay que conocer los principios básicos de los órganos. El análisis de la acción medicamentosa busca definir las interacciones químicas o físicas entre el fármaco y la célula “blanco”, e identificar la sucesión o secuencia completa y amplitud de acciones de cada agente.

 

En los mecanismos de acción de las diversas drogas, los efectos de casi todos los fármacos son consecuencia de su interacción con componentes macromoleculares del organismo; dichas interacciones modifican la función del componente pertinente y con ello inician los cambios bioquímicos y fisiológicos que caracterizan la respuesta o reacción al fármaco y, en el caso de las adicciones, las modificaciones celulares vinculadas a la llamada neurosensibilización, la que explica la conducta compulsiva por el consumo de la droga.

 


Mecanismo de acción de los fármacos

 

Los efectos de casi todos los fármacos o ligandos, son el resultado de su interacción con componentes macromoleculares del organismo, sobre los cuales, al actuar el fármaco, producen una modificación de su función, a estos componentes denominaremos receptor, dando como resultado cambios bioquímicos y fisiológicos en las estructuras de la célula “blanco” sobre la cual actúa.

 

Un grupo particularmente importante de receptores de fármacos son las proteínas celulares, que actúan como receptores de ligandos reguladores endógenos (hormonas, neurotransmisores).

 

Los fármacos, medicamentos o sustancias psicoactivas (ligandos exógenos) que se ligan o unen a receptores fisiológicos o remedan los efectos de los ligandos reguladores endógenos reciben el nombre de agonistas (metadona agonista opiáceo, útil en la desintoxicación de heroína), por el contrario aquellos que al ligarse no simulan la unión agonista endógeno sino, por el contrario, inhiben la acción, se denominan antagonistas (Naltrexone, antagonista de receptores opioides).

 

Respecto al sitio y grado de acción de un fármaco dependen de la localización y capacidad funcional de los receptores específicos con los que debe interactuar, y de la concentración o cantidad del fármaco que actúa sobre el receptor Los receptores desempeñan dos funciones: a) unirse a ligandos y b) propagar un mensaje. Concluyendo la existencia de dominios funcionales dentro del receptor: un dominio de unión con ligando y otro dominio efector.

 

Los efectos reguladores de un receptor pueden ejercerse en forma directa sobre un objetivo celular, la proteína efectora o puede transmitirse a blancos celulares por moléculas intermediarias denominados transductores.

 

Tal vez, ni siquiera la proteína efectora será el componente celular final de la cadena, sino que puede sintetizar o liberar otra molécula señalizadora o “semáforo”, denominado segundo mensajero (metabolito pequeño o un ion). Los receptores y las proteínas efectoras y transductoras también actúan como integradores de información extracelular.

 

Los receptores, de moléculas reguladoras fisiológicas pertenecen a diferentes familias y según su función encontramos: receptores como enzimas, canales iónicos, receptores acoplados a proteínas G. Los segundos mensajeros, influyen directamente entre sí, por alteración de sus metabolismos y de manera indirecta, al compartir blancos intracelulares.

Dentro de segundos mensajeros encontramos el AMP cíclico, sintetizado por la adenilciclasa, su estimulación mediada por Gs, y su inhibición por proteinas Gi. La concentración citoplasmática del ión Ca++, otro segundo mensajero de amplia distribución, depende de la regulación de canales de dicho ión en membrana celular y de su descarga de sitios de reserva intracelular. Estos canales abiertos por despolarización eléctrica, fosforilación, por potasio o el mismo ión Ca++.

Regulación de receptores

 

Los receptores además de regular las funciones fisiológicas y bioquímicas, están sometidos a un mecanismo de control homeostático y de regulación. Así la estimulación ininterrumpida de células por agonistas culmina en un estado de desensibilización (estado refractario), de modo que disminuye el efecto con la exposición continua del fármaco a la misma concentración. (Ejemplo respuestas atenuadas al empleo repetido de agonistas b-adrenérgicos como broncodilatadores en el tratamiento del asma).

 

A menudo podemos observar hiperactividad o supersensibilidad a agonistas de receptores después de la disminución duradera del grado de estimulación de receptores. En algunos casos la supersensibilidad puede ser consecuencia de la síntesis de receptores adicionales.

 


Acción de drogas de abuso

 

Finalmente, las sustancias de abuso o ligandos exógenos van a modificar el funcionamiento de los receptores fisiológicos, imitando en ciertos casos la acción de ligandos endógenos, así la cocaína de acción estimulante afectara al sistema catecolaminérgico y a sus receptores noradrenérgicos y dopaminérgicos; por otro lado el LSD y otros alucinógenos afectaran el sistema serotoninérgico y sus receptores serotoninérgicos (5-HT), además la acción de las drogas de abuso sobre sitios específicos del sistema receptor - efector, o vía de transducción de señales, encontrando que benzodiacepinas y barbitúricos actúan sobre el receptor macromolecular GABA al lugar donde incluso actúa el alcohol, por lo que entre estos existe tolerancia cruzada.

 

En el caso de Anfetaminas causan la deplesión de noradrenalina de las vesículas sinápticas y en el caso de cocaína (pbc, clorhidrato de cocaína o crack ), que afecta al transportador de dopamina, bloqueándolo impidiendo el retorno de dopamina a vesículas presinapticas, ésto también se extiende al sistema noradrenérgico y serotoninérgico.

 

Al actuar estas sustancias específicamente en el sistema mesocortilímbico, rico en dopamina, y que constituye el sistema de gratificación o del placer, encontramos liberación de esta por acción de las drogas, por lo que ellas tienen un efecto de refuerzo o placer, ya que indirectamente facilitan su liberación que determinará su posterior y progresivo consumo.

 

Convendría recalcar que al desequilibrarse el sistema de recompensa cerebral podemos ver como el alcohol, siendo una sustancia depresora, al inicio de la intoxicación aguda produce euforia por probable acción estimulante sobre el sistema opioide que disminuiría la acción sobre el GABA, por lo que su acción inhibitoria sobre dopamina, estaría disminuida, facilitándose su liberación traduciéndose en sensación de bienestar.

 

Además el alcohol en su metabolismo daría origen a Tetrahidroisoquinoleínas (THIQ) o Tetrahidroisopapaverina (THIP), “falsos neurotrasnmisores” de acción similar a opiáceos por lo que al estar estimulados los receptores opioides ocurriría un mecanismo similar.

 

Las acciones posteriores al contacto con los diversos receptores van a generar una cascada adicional de acciones a nivel intracelular, que en variadas ocasiones modifican la producción de diversas proteínas, estableciéndose de esa manera cambios celulares que explican una homeostasis. Por este mecanismo, se da el fenómeno de neuroadaptación, donde participaría una supersensibilidad de receptores, tolerancia y un fenómeno que afecta el umbral de neuronas denominado fenómeno Kindling (Post, 1975, 1977) que explicaría la compulsión en el consumo de drogas y una tolerancia inversa, reportado en alcohol y cocaína. Receptores NMDA parecen estar implicados en esta sensibilización luego de estimulaciones dopaminérgicas.

 

En uso crónico de la gran mayoría de drogas se darían regulación progresiva de receptores, de tal manera que de una desensibilización por uso continuo, encontramos una supersensibilidad, por incremento de receptores adicionales, lo que explicará el síndrome de abstinencia como mecanismo homeostático, en este momento a nivel de locus coeruleus (LC) apreciamos un incremento de actividad noradrenérgica.

 

Finalmente con el uso crónico de cocaína encontramos incremento de opioides endógenos de efecto aversivo (dinorfinas), que participarían en la sensación aversiva en el organismo por ausencia de cocaína (Navarro, 1999).

 


Manifestaciones farmacológicas

 

Síndrome de abstinencia (o de supresión)

 

La única prueba real de dependencia física es la aparición del síndrome de abstinencia (o de supresión) cuando la droga deja de administrarse surgen signos y síntomas de supresión cuando se interrumpe repentinamente la dosis de la sustancia a la persona que depende de ella.

 

Es un estado psicofísico de deprivación, manifestado cuando una persona acostumbrada a consumir dosis elevadas de una determinada droga psicoactiva suspende o reduce drásticamente su uso repetido y, casi siempre, prolongado. Se propicia, entonces, un cuadro que presenta manifestaciones ansiosas con síntomas y signos tales como sudoración, vómito, calambres estomacales, aumento del ritmo cardíaco, etc.

 

Es decir, al cortar el suministro de drogas a un individuo que está arraigado en su consumo, se le manifiestan estas somatizaciones. Tal situación es la que en variadas ocasiones explica como así una persona dependiente físicamente a una sustancia es incapaz de dejar de consumirla por la aparición de tales manifestaciones. Aquí es pertinente anotar que no en todas las drogas el síndrome de abstinencia o supresión o de querencia según la nomenclatura española, generan manifestaciones de severidad significativa. En tal sentido podemos decir de que las drogas con síndromes de abstinencia con manifestaciones de ansiedad y alteraciones neurovegetativas (sudoración, palpitaciones, angustia etc.) los depresores son los más llamativos como son el alcohol, los sedantes hipnóticos tanto los benzodiazepínicos y las barbitúricos, al igual que las derivados opiáceos. Importante a destacar es la nicotina, cuyo síndrome de abstinencia pude durara hasta 45 días y que se asocia con malestares de ansiedad, problemas de concentración, aumento de apetito y en especial irritabilidad, condiciones que con facilidad explican la tendencia de la persona a volver a consumir la sustancia para suprimir o controlar este cuadro. En las drogas ilegales, si bien las manifestaciones neurovegetativas no son tal marcadas, en estas lo que prevalece son las alteraciones en el escenario de las emociones con inestabilidad emocional, irritabilidad marcada y alteraciones depresivas intensas transitorias, asociados a problemas de cansancio e hipersomonia (anfetaminas, cocaína) (DSM-IV,1994). Si vuelve a consumir la sustancia todos esos síntomas desaparecen y es posible que el síndrome de abstinencia se presente con una mayor rapidez en la próxima oportunidad (O´Brien, 1999b).

 


Tolerancia

 

Es una reducción en la reacción a una droga después de una administración repetida, requiriéndose dosis cada vez más altas que la inicial para obtener los mismos efectos. Algo muy importante, es saber que la tolerancia no se desarrolla con igual celeridad o rapidez para todos los efectos de una droga.

 

Este proceso de adaptación permite al organismo ir tolerando dosis cada vez más altas de las sustancias. Estudios empíricos nos informan que habría grados específicos de tolerancia para diferentes tipos de drogas: de 1 a 10 para los opiáceos, de 1 a 60 para el tabaco y de 1 a 200 para la marihuana (Vallejo, 1998b).

 

  • Tolerancia innata. Es la falta de sensibilidad a un fármaco o droga cuando se administra por primera vez; es variable por factores constitutivos, que están en la herencia genética. Por ello, influye en el abuso de la adicción.
  • Tolerancia adquirida. Por la modalidad, dicha susceptibilidad a la intoxicación puede clasificarse en tres tipos: farmacocinética, farmacodinámica y aprendida.
  • Tolerancia conductual. Es un tipo de tolerancia aprendida y se refiere a las capacidades que pueden desarrollarse mediante la experiencia obtenida de repeticiones del intento que le permiten desempeñarse adecuadamente, a pesar de encontrarse bajo efectos de sustancias, siendo leves o moderados. En casos de intoxicaciones graves no existe tolerancia.
  • Tolerancia condicionada. Conocida como aprendizaje específico de situación. Se trata de un mecanismo de adquisición de habilidades que se originan cuando la administración del fármaco se asocia con señales ambientales, con imágenes visuales, olores o situaciones particulares. Cuando un fármaco afecta el equilibrio homeostático al producir sedación o cambios en la presión arterial, en la frecuencia del pulso, en la reactividad intestinal, etc., suele producirse una reacción que, por compensación o adaptación, tiende a restablecer el estado normal, y se desencadena asociativamente, al presentarse estas señales del fármaco, antes que él mismo. Debido a este mecanismo adaptativo, ante las señales ambientales específicas (olor durante su preparación, visión de una jeringa) empieza la reacción a la droga incluso antes de que llegue a sus sitios de acción y, así, la reacción (respuestas adaptativas a ella) impedirá la manifestación completa de sus efectos. El proceso sigue: rigen los principios clásicos del aprendizaje por gratificación, y se debe a la familiaridad contextual en la administración de la droga. Cuando una sustancia se consume en circunstancias novedosas o inesperadas, la adaptación se reduce y se intensifican los efectos (Wikler, 1973; Siegel,1976; en Goodman, y Gilman, 1996).
  • Tolerancia aguda o taquifilaxia. Es aquella que se genera de modo muy rápido, por el empleo reiterado en una sola ocasión, tal como en un festín, por ejemplo, pues en muchos casos una droga (como la cocaína) se consume de un modo exageradamente abusivo, y se administran dosis repetidas durante una o varias horas, y a veces más. En esta forma de dosificación, los efectos de cada dosis subsecuente de la droga disminuirán a lo largo de la misma sesión; esto es lo contrario de la sensibilización, favorecida por un sistema de dosificacion intermitente y espaciado.
  • Tolerancia invertida. También llamada sensibilización. Es una modalidad, poco frecuente, en la que el patrón neuroadaptativo se invierte, produciéndose en forma creciente en algunos sujetos, al progresar la habituación, incremento de la actividad motora aunque la dosis periódica se conserve constante.
  • Tolerancia cruzada. Se presenta cuando se da el uso repetido de dos o más sustancias de una misma categoría farmacológica (por ejemplo, el uso simultáneo y continuo del diazepán y el alcohol, pues ambos son depresores), y disminuyen los efectos experimentados al consumir no sólo la que se está empleando, sino también otras del mismo mecanismo de acción o similar estructura. Comprender la tolerancia cruzada es importante para la asistencia médica de las personas dependientes de cualquier sustancia. La desintoxicación es una forma de tratamiento de la dependencia que consiste en administrar dosis gradualmente decrecientes de la misma sustancia para prevenir los síntomas de abstinencia severos como es el caso por heroína. Se puede lograr la desintoxicación con cualquier fármaco que produzca tolerancia cruzada a la sustancia de la que se depende, por ejemplo, los consumidores de heroína son también tolerantes a los opioides. Así, la desintoxicación de los pacientes dependientes de heroína se consigue con cualquier medicamento que active los receptores de opioides (fármaco opioide).
Sensibilización (tolerancia invertida)

 

Esta se describe tanto en drogas como el alcohol como con la cocaína, en la primera es una manifestación que se da luego de varios años de consumo excesivo y que se manifiesta como una mayor sensibilidad al alcohol que en los primeros años; es decir la persona que en los primeros años toleraba 5 a 6 botellas, con el pasar de los años ya con una botella o menos se embriaga.

 

Por ser una manifestación típica de la cocaína, conviene conocer un poco más de ello. En el fenómeno de la tolerancia invertida se manifiesta en el sujeto un incremento de la sensibilidad a la sustancia psicoactiva, pese al uso reiterado, parte de ella también podría explicarse por una respuesta condicionada: si el animal se coloca en una jaula en la que espera recibir cocaína, o si, después de varios días de recibir la droga en las mismas circunstancias, se le aplica una inyección de placebo, ésta aumentará la actividad motora como si el animal hubiese recibido en realidad el estimulante, es decir, hay una respuesta condicionada; a diferencia de tolerancia aguda, que se presenta durante un festín, ésta requiere de un intervalo más prolongado entre dosis, aproximadamente de un día y de un aprendizaje.

Fonte: www.opcionperu.org.pe
Sítio: http://www.opcionperu.org.pe/Web_OpcionPeru/principal_inbas.htm


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