El vicio del cigarrillo entre adolescentes y universitarios es un desafío importante para la salud
10 Octubre 2008 | Publicado por Editor BRAHA en Alcohol y Tabaco, Prevención de Drogas
Imprimir este Post | Enviar por E-mail
Conocidas popularmente como “speed”, “chalk”, “ice”, “methlies” o “cocaína de los pobres”, estos estimulantes del sistema nervioso central son muy adictivos y pueden inyectarse, fumarse, inhalarse o ingerirse.
“Estos estudios proporcionan las primeras pruebas claras de que la metanfetamina, en los niveles de dosis que ingieren los que de ella abusan, lleva a una reducción de transmisores de dopamina”, dijo la psiquiatra Nora Volkow.
Uno de los estudios reveló que esa droga reduce los transmisores de dopamina -enzima que contribuye a las sensaciones de satisfacción y placer- que llevan la dopamina “usada” de vuelta a las células nerviosas que la generan, poniendo fin a la señal placentera.
El otro estudio sorprendió a los investigadores, dijo Volkow, porque “la mayoría de las pruebas anteriores habían mostrado una disminución del metabolismo cerebral en las personas que abusan de la droga”.
Pero en estos exámenes se encontró un metabolismo cerebral un 14 por ciento más alto entre usuarios de metanfetamina, con una acentuación de la actividad en la corteza parietal, la región que regula la sensación y coordina la información sobre relaciones espaciales.
“El metabolismo incrementado que registramos es similar a la respuesta de inflamación del cerebro”, indicó la psiquiatra. “Este resultado, junto con el del otro estudio, muestra que ésta es una droga muy tóxica”, agregó.
Volkow aclaró que los trabajos en Brookhaven no permiten conclusiones definitivas sobre los efectos a largo plazo de esta droga, “pero sí podemos decir, sin duda, que los médicos deben observar a los usuarios de metanfetaminas a medida que envejecen para determinar si empiezan a mostrar algunos defectos de la degeneración de las neuronas como en el mal de Parkinson”.
El consumidor de metanfetaminas siente una estimulación rápida e impetuosa y los efectos incluyen un incremento de la actividad, la disminución del apetito y una euforia que dura de seis a ocho horas.
La droga tiene un uso médico limitado para el tratamiento de la narcolepsia, los trastornos de atención y la obesidad. Según la oficina de Política para el Control de las Drogas, durante 1999 unos 9,5 millones de personas -el 4,3 por ciento de la población de Estados Unidos- indicaron que habían probado metanfetaminas por lo menos una vez.
La tasa más alta de uso de esta droga se da entre las personas de 18 a 25 años de edad, de las cuales el 5,2 por ciento indicaron que la habían tomado.
Otra encuesta en 2000 entre los estudiantes de los dos años finales en la escuela secundaria encontró que el 7,9 por ciento habían probado anfetaminas.
El 27,8 por ciento de esos estudiantes dijeron que era “bastante fácil” o “muy fácil” la obtención de tales estimulantes y una de las razones para su popularidad entre los jóvenes es que la droga puede producirse en laboratorios clandestinos con materiales que se compran sin problemas.
El número de casos de tratamiento por anfetaminas ha subido en Estados Unidos de 14.496 en 1992 a 55.745 en 1998, según la oficina de Política de Control de Drogas.
Imprimir este Post | Enviar por E-mail
ATENCIÓN: la publicación de los materiales en este sítio tiene como único objetivo el de servir para fuente de consulta e/o investigacón, para la sociedad, y por lo tanto no posee objetivos comerciales.
